Mateo 8:5-10|
5|
Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole,
6| y
diciendo: Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente
atormentado.
7| Y
Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.
8|
Respondió el centurión y dijo: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo;
solamente dí la palabra, y mi criado sanará.
9| Porque
también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo
a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
10| Al
oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo,
que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
La confianza y fe que tuvo este hombre me emociona. A veces nos hace falta la fe para seguir, sobre todo cuando nos vemos afligidos y llenos de pruebas, sin embargo este hombre nos da una gran lección de esperanza y fe, no se siente digno, pero es humilde y pide seguro que su criado sanará, porque él confía en Jesucristo.
¿Cómo podemos lograr la fe de este hombre? y ¿que es la fe?
Hebreos 11:1-3|
1| Es,
pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
2| Porque
por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos.
3| Por la
fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de
modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Santiago 1:5-6|
5| Y si
alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos
abundantemente y sin reproche, y le será dada.
6| Pero
pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del
mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.
La fe es tener
confianza en Jesucristo y en su Padre, creador del cielo y de la Tierra y de
todo ser viviente.
Sabemos que no
le vemos, pero podemos sentir su presencia, a través de nuestro testimonio día
a día, la fe aumenta cuando se conoce el evangelio de las escrituras, no
importa la religión, Él siempre se dará a conocer, en algún lugar, Él siempre
tendrá un hijo que quiera trabajar para Él, predicando las buenas nuevas de un
verdadero evangelio, sin costos, porque su palabra es gratis, solo quiere que
sus hijos sepan que él no los desampara y está atento para sus necesidades cada
vez que se le necesite.
Una persona que
tenga mucha fe estará preparada para cualquier cosa que le pueda suceder porque
sabe que cuenta con este hermano mayor que le ayudará a llevar la carga
pesada.
Mateo
11:28-30|
28| Venid a mí todos los que
estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
29| Llevad
mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas;30| porque mi yugo es fácil, y
ligera mi carga.
Y Jesús dijo:
Mateo 17:20-21|
20| Jesús les dijo: Por
vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de
mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será
imposible.
21| Pero este género no sale
sino con oración y ayuno.
Mateo 13:18-23|
18| Oíd, pues, vosotros la
parábola del sembrador:
19| Cuando alguno oye la
palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue
sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.
20| Y el que fue sembrado en
pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo;
21| pero no tiene raíz en
sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución
por causa de la palabra, luego tropieza.
22| El que fue sembrado
entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el
engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.
23| Mas el que fue sembrado
en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y
produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
Mateo 13:31-32|
31| Otra parábola les refirió,
diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un
hombre tomó y sembró en su campo;
32| el cual a la verdad es
la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de
las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y
hacen nidos en sus ramas.
Jesucristo solo nos pide:
Efesios 5:20| dando siempre
gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Y recordemos:
Santiago 2:26|
Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras
está muerta.Debemos recordar que contamos con este privilegio de
sentir su presencia y su inmenso amor, pero debemos tener un testimonio de fe
para hacer volver a sus hijos a casa, con nuestro ejemplo, recordaba los niños
en la playa, yo soy muy observadora, algunos pequeñitos no sabían nadar, pero
sus padres le ayudaban y ellos reían a carcajadas, confiados en el medio del
agua, sabiendo que sus padres no dejarían que ellos se ahoguen, antes
morirían ellos. Podemos ir confiados por la vida, que Él no dejará nunca que
estemos solos y sin ayuda. Doy gracias al Señor que he sufrido mucho desde
niña, pero en todas me libró, a pesar de las adversidades grandes que me pone
la vida cada día, siento su presencia, aún para ayudar a otros, porque se que
cuento con dos grandes amigos, el Padre y su Hijo Jesucristo, siempre me río y
digo que soy un testimonio con patas jajaja.
Hijos no olviden
nunca que cuentan para todo con este ser maravilloso llamado Jesucristo, que dio
la vida en la cruz y resucitó para que tuvieran la vida eterna donde no
hay más dolor. Él nos enseñó que todo lo podíamos en
Cristo:
Filipenses 4:13| Todo
lo puedo en Cristo que me fortalece.
Y así sus vidas serán más fácil
cuando llegue la angustia y también podrán ser muy felices si son hombres de
fe.
Jeremías 10:23|Conozco, oh
Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el
ordenar sus pasos.
Pero:
Jeremías 17:7-8|
7| Bendito el varón que confía en
Jehová, y cuya confianza es Jehová.
8| Porque será como el árbol
plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no
verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de
sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.
Y esto lo dejo con mucha humildad
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.


