¿Amamos a nuestro cuerpo físico?


Si, sin duda alguna, porque hasta el más despreocupado se levanta, se asea, se viste con lo mejor que tenga, después se alimenta y bebe agua para no deshidratarse. Se preocupa por su peso, y estado emocional. Si se da cuenta que está enfermo, busca ayuda psicológica para estar estable en su salud mental y física. Porque si está enfermo, visitará un médico y tomará los remedios para sanar lo más pronto posible, angustiado ante la posibilidad de morir si no se cuida. Huimos ante los vicios y la contaminación, nos cuidamos del frío y del sol. Nos aterra que tengamos una enfermedad crónica que limite nuestras vidas a como está organizada. Nos gusta que nos digan lo bien que nos vemos y hasta lo bien que hemos hecho las cosas, lo inteligente que somos, esto alimenta nuestro ego y nos da seguridad para continuar. Muchos incluso no aceptan el desenlace fatal que no espera al final de nuestros días. Pero eso sucede porque nos queremos, y no queremos perder este cuerpo físico que tantos años nos acompaña, nuestro amigo de triunfo y derrotas, de alegría y muchas veces de grandes dolores donde hemos llorado mucho, hemos hecho bien, no hay maldad, ni pecado, porque hemos cumplido con lo que Jesucristo nos pidió en mateo 22:39, que nosotros debemos amar a nuestro prójimo como a uno mismo, pero debemos conocer el hermano del cuerpo físico; el espiritual. Si no alimentamos el cuerpo físico, moriremos terrenalmente, pero si no alimentamos el espiritual, también moriremos, si no lo cuidamos, puesto que en Mateo 4 dice que cuando Jesucristo ayunó cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre y el tentador le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Y entonces Él dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Esto significa que Él quiere de que nosotros escudriñemos las escrituras, que nos nutramos de su palabra como la madre amamanta a su bebé recién nacido, llegaremos con este paso a conocerle profundamente y nuestro espíritu recibirá una gran paz y estaremos preparado para las pruebas, sabiendo que contarás con un gran amigo. Y dijo Jesús: Mateo 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. También nos pidió que lo tomáramos en cuenta en todo lo que hagamos. En proverbios 3:6 lo dice: Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Debemos orar, para poder comunicarnos con Él, en privado como nos enseñó en mateo, que busquemos un lugar solo, doblemos rodillas y tengamos una conversación con nuestro padre, Jesucristo te ama, dio la vida por ti y por mí, Él quiere que lo busquemos, que conversemos con Él, está atento a lo que tu necesites. A veces conversamos una hora o más con un amigo, por teléfono, por redes sociales y quedamos con gusto a poco, sin embargo cuando nos viene la necesidad, estos amigos nos abandonan, Jesucristo no lo hará, Él siempre estará dispuesto a ayudarnos, a guardar silencio, con nuestra vida personal. Solo nos pide que le amemos y le busquemos, reflexionemos por favor y no lo busquemos solamente en momentos de pruebas, digámosle lo mucho que lo queremos y lo agradecido que estamos con su sacrificio en la cruz. Y esto lo dejo con mucho cariño en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dedicado a mis hijos y a mis amigos. Y ahora escucharemos este hermoso himno para sentir la presencia del Padre y su gran amor por nosotros, ya que nos regaló su hijo para que fuéramos felices.